jueves, 12 de febrero de 2009

I”S: tensión entre historia y forma. Parte 2.


Imagen anime I"S Pure.

En una primera aproximación al manga I"S, de Masakazu Katsura, señalamos un par de factores que inciden directamente en la ejecución de su trabajo, y, por sobre todo, influían profundamente en la conformación del argumento (o esquema general) de la trama de su historia. Se podían agrupar estos factores en dos puntos fijos: la editorial, que determina el público, la recepción, en cuanto línea política en que el artista se acomoda, segundo, el factor extensión del manga, en la medida que la historia de I"S no se encuentra predeterminada con anterioridad a la publicación. En consecuencia, podemos resumir la primera parte de este ensayo sobre Katsura en términos de la relación de los factores externos al argumento con la constitución de este mismo. Ahora, en esta segunda parte y final, veremos la relación del argumento con la visualidad de esta obra, concretizada en la manera en que el autor relaciona el contexto anímico de la historia con la puesta en escena de una representación singular.


Como hemos mencionado anteriormente, el diseño de los personajes se verá alterado paulatinamente durante el transcurso de la publicación, por motivos, como apuntamos, tanto por una cuestión de no programación con antelación de los capítulos, como por una consecuencia de consolidación de personalidades y estética. Sin embargo, las razones de tales transformaciones van más ligadas con el seguimiento de una referencia a su manga predecesor, Video Girl Ai (電影少女) -que dicho sea de paso, logró una muy buena impresión en sus lectores por el dibujo y la calidad del argumento- que por una cuestión de editorial o decisión del artista. Entonces, más bien, Katsura lo que intentará es seguir con la misma receta anterior en los primeros tomos de I"S. Por ello, los primero capítulos veremos el modelado de los personajes con una abuso de líneas curvas, que, si bien dan una estampe de dinamismo y juventud a los rostros, pecan en la no naturalidad[1] de sus movimientos. Más, esto intensifica la calidad emotiva y de exteriorización anímica de los personajes.




Manga I"S tomo uno, capítulo 1.

En esta imagen, podemos seguir un patrón de tensión anímica constante en la obra de Katsura. Si bien el orden de las viñetas varía en cada unidad de tensión anímica, obviamente, existe una organización sistemática de los recursos y procedimientos que el autor realizará, con más o menor frecuencia. En la medida que describamos la mencionada viñeta, veremos que se perciben ciertas analogías con escenas posteriores y elementos visuales semejantes. Entonces, empecemos[3]:

Una tensión anímica[2] es la estructura o unidad que un autor de manga utiliza para provocar en una circunstancia dirigida previamente por la historia ( y dictada en la línea general del argumento) la expulsión de un estado anímico y emotivo de un personaje en su punto cúlmine, que es en la deformación de su estructura corporal o, en segundo caso, del ambiente. Dicho esto, ya tenemos una idea de la conclusión de esta pequeña secuencia. En primer lugar, el autor no consiente dar un protagonismo excesivo al ambiente en que se sitúan los personajes. Prueba de ello es que en la primera viñeta de la imagen los protagonistas se encuentran en una biblioteca: sólo representada por la mesa que ocupan y las sillas en donde yacen, más agregadas unas cuantas sillas desocupadas para dar la sensación de amplitud. El fondo, completamente blanco, nos insinúa una inlimitación espacial, que, sin entrar en estudios sobre la influencia de la pintura Zen con tinta china, por el uso del espacio vacío, nos provoca el mismo efecto: la sensación de que hay algo más en el espacio, que no se manifiesta, y que, aún en su ausencia efectiva, se presenta en su no presentación. Esto implica que nosotros debemos reconstruirlo (o construirlo) con nuestra imaginación. Sin embargo, y aquí está la nota particular de katsura y muchos artistas de este género, el ambiente es impregnado o, desde él mismo, surge una llama de emotividad. katsura crea esto con la asignación de onomatopeyas en el espacio. Así es. las onomatopeyas suplen el espacio, la arquitectura y la concretización física en donde los personaje se encuentran, añade, por otro lado, el concepto que engloba el ambiente: en este caso, el nerviosismo (dokidoki/ ドキドキ). En consecuencia, el primer paso de Katsura para crear un discurso coherente entre forma y ánimo, es dar al ambiente y al espacio una cuota de emotividad y, hasta cierto punto, humanizarla en coherencia con los sentimientos de los personajes.


El estado que continúa es la no supresión de la naturalidad y el realismo de los personajes. Pues bien, si el estado anímico en exceso quiebra el naturalismo, sólo con la contraposición de éste se puede dar la manifestación del primero. Por ello, y también debido a la tensión de la situación, el autor recurre a una visualidad más naturalista y cargada en detalles. El camino es ascendente. Comenzamos con la representación de un ojo suave, de pocas líneas que lo componen, a un globo ocular lleno de tensión muscular y una exageración de las cejas que dan una sensación de seriedad hasta llegar a la representación de la protagonista y objeto de observación, Iori, con un exceso de contraposición de claros y oscuros que dan la sensación de naturalidad y realismo a las formas. Aquí no se intenta llegar a un realismo total que rompa con la sucesión de los cuadros anteriores, sino de manifestar por medio del sobrecargo de tonos negros y grises, la belleza física, tangible, concreta (ahora, a diferencia de las viñetas anteriores que manifiestan ánimos) de la figura de este personaje. El factor emotivo no se sustrae, más bien se subsume a la forma realista; pero queda como un fondo en que prevalece, aún, desde el cual proyecta, en este caso, la dulzura y la suavidad sensible de una mujer joven. Si en el primero momento la intención era animar el espacio, ahora es volver a ponerlo en el mundo sensible para visualizarlo como objeto concreto y portador de una belleza erótica y efectiva.


La consolidación del discurso entre forma y ánimo no se da, como pareciese a simple vista, por darle una emotividad al ambiente, o traer a la forma los estados anímicos, sino, todo lo contrario. La única manera de lograr la coherencia necesaria entre estos dos polos binarios es concibiendo ambos respecto uno del otro. Así como la forma necesita estar acompañada de un ánimo que la alimente, el ánimo necesita un cuerpo, una estructura en donde refugiarse. Sólo en la medida que el argumento logra dictar la sucesión cíclica entre forma y ánimo, entre naturalismo y emotividad, se logra una unidad entre ambos en una historia. Y prueba de ello es el último cuadro: pasamos del realismo efectivo de la belleza de la mujer adolescente, erótica, a la deformación más exagerada de los rasgos severos del personaje masculino a una expulsión de sentimientos y estados de ánimo que degeneran su figura a una simpleza predominante.


Tal vez estas razones no son las únicas que dieron el éxito que posee esta obra, sin embargo contribuyeron en gran medida a aquello. Porque, en definitiva, Masakazu Katsura logra dar con un discurso que promueve una secuencia cíclica en su obra, que se repite a lo largo de ella en cada acción y circunstancia de sus personajes. Y, lo más importante, la visualidad no entra en conflicto con el argumento, pues, el mismo sistema cíclico de secuencia de naturalismo y emotividad da cabida al acomodamiento de la historia a la representación visual de estos polos binarios antagónicos; contradictorios sólo hasta un cierto límite.




Manga I”S. Tomo 1, capítulo 1.

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1_ El término naturalismo es bastante amplio y poco preciso en cuanto al objeto referido, más, aquí lo empleo en un sentido de traducción fiel de la sensibilidad del objeto. Es decir, en el sentido más amplio del concepto y, en consecuencia, estoy abogando en este punto a una incoherencia o no armonía entre el objeto de la naturaleza y el modelo representado en la obra de I”S, por lo menos en los primeros números, y en general.


2_ El nombre es antojadizo, lo comprendo, pero hasta el momento no tengo otro mejor para describir el procedimiento de katsura, y de tantos otros, para lograr un peak de la personalidad del personaje en una situación concreta.


3_ La lectura del manga es de derecha a izquierda, al contrario de la historieta occidental. En este caso, la secuencia de lectura permanece con el estilo japonés. Por ejemplo, la última viñeta de la imagen es la segunda de derecha a izquierda, es decir, en la parte inferior izquierda.

I”S: tensión entre historia y forma. Parte 1.



Portada OST anime I"S

Uno de los grandes desafíos de un dibujante de manga, o, mejor dicho, de un mangaka (漫 画家), es el de disponer en un discurso una coherencia suficiente entre historia y dibujo. Esta coherencia viene dada por el argumento[1] de la historia que, sin embargo, no dicta necesariamente la conformación precisa de las dos primeras en la representación visual. El parámetro dispuesto que une la historia con su representación visual es sólo una idea en mente, un esquema general, si se quiere, incluso si el relato se presenta como descriptivo. Dicho esquema debe ser ejecutado con toda la espontaneidad y fantasía del propio artista. Pongamos un ejemplo para hacer más concreta esta afirmación: el argumento de una historia determinará los sucesos que se presenten en ésta en concordancia con la línea general de la primera. En efecto, en un argumento que tienda hacia una dirección romántica, bélica o cómica, las acciones de la historia correrán en aquella determinación y en armonía, nunca en oposición, a esta. Ahora bien, la política general del argumento no necesariamente regula el tipo de acción de la historia, ni tampoco el transcurso de la historia misma. En consecuencia, existen miles de maneras de representar visualmente una cierta escena, o cierta política argumental. Una escena de combate, por ejemplo, en que el argumento dicta que es el enfrentamiento de dos fuerzas antagonistas, no necesariamente implica qué tipos de fuerzas son las que se oponen ni tampoco en quienes se encarna dicho poder. Así, una de las muchas posibilidades es implementar una contraposición de dos guerreros en vistas a alcanzar un objetivo final, que, más aún, tampoco son dictadas a priori por la historia, pues, la variedad de circunstancias en que se puede desarrollar dicho combate son reguladas con independencia del argumento. Sin embargo, la gran dificultad del artista no es ajustar ni amoldar el argumento a la historia, pues resulta esta operación no tan compleja, más bien de un orden creativo en la organización de los recursos del autor. La gran cuestión, y objetivo fundamental, es hacer concordar la historia a la visualidad, es decir, la circunstancia -el hecho- al dibujo; y en el fondo, es la coherencia entre el ánimo y la forma. Esta relación pretendo examinarla en el mangaka Masakazu Katsura (桂 正和), en particular con su obra titulada I"S (アイズ). En esta obra supongo encontrar dos grandes puntos que resuelven la dificultad principal del mangaka: a) el trabajo de Katsura posee una coherencia entre argumento y dibujo, y b) armonía entre historia como contexto y forma como manifestación anímica. La idea en este texto, dividido en dos partes, es manifestar los aspectos visuales y pertinentes al ámbito de la historia de su trabajo que señalan la tensión que produce en su obra la forma (el personaje) con el ánimo (el contexto).



Conformación de argumento de I"S.
I"S comienza a publicarse en 1997 y termina en el año 2000. Su extensión fue de 15 volúmenes publicados en la revista Shōnen Jump (週刊少年ジャンプ). La trama central narra los acontecimientos del estudiante Ichitaka Seto (瀬戸 一貴), quien está enamorado de una compañera de colegio, Iori Yoshizuki (葦月 伊織), y no puede confesar sus sentimientos. En los primeros tomos aparece un tercer personaje, Itsuki Akiba (秋葉 いつき) para conformar un trío amoroso. Estos datos, que aparentemente nos indican sólo aspectos estadísticos o técnicos, ya nos sugieren aportes valiosos para la conformación del argumento. La primera revelación que se nos muestra es que la extensión de volúmenes no está predeterminada por el autor, sino que es decidida conforme avanza la publicación. Por lo tanto, si el argumento es más general, en un sentido de amplitud, libera posibilidades mayores de mantenerse en el tiempo, por lo que el discurso no se agota rápidamente. En el caso de I"S, el argumento debe estar constituido sólo en la relación Seto e Iori, como versa el título [2], con una extensión cuyo principio es la escuela y sin un final determinado de antemano. Esto se comprueba en lo siguiente: Itsuki no forma parte central del argumento, por ello no es un personaje permanente, sino que es transitorio en la acción, y segundo, el argumento se extiende hasta después del Instituto, donde vemos las acciones de los protagonistas en una campo ajeno al académico. La segunda revelación es la revista donde se publica el manga: Shōnen Jump. La importancia recae en que cada revista posee una política editorial y visual que afecta, también, directamente en el artista. Más bien, es el artista quien se acomoda a las políticas de las editoriales. Shōnen Jump tiene dos grandes características: es una revista destinada para público adolescente-adulto masculino y tiene como política principal la acción y el erotismo, en concordancia con el público destinatario. Estos dos datos son un antecedente a la estructura del manga de katsura y, en cierto aspecto, también de su ejecución visual.
Por lo tanto, a partir de estos antecedentes podemos señalar algunas cuestiones que se deberán reflejar en la obra de Katsura:
a) Como la extensión del argumento no está determinada desde un principio, la historia tampoco está constituida por lo que no podemos suponer una coherencia en la relación de los protagonistas en la sucesión de tomos.
b) De acuerdo a lo primero, tampoco podemos pensar en una secuencia constante del diseño de personajes, así como también de la personalidad de estos.
c) Por la política editorial de la revista, el manga deberá estar mirado desde un punto de vista masculino del tema amoroso. En consecuencia, se debería manifestar una tendencia hacia las escenas eróticas, o bien, románticas con tintes sensuales.
d) En consecuencia al punto anterior, respecto al argumento, las escenas y la editorial de la revista, el diseño de personajes debiera correr por una dirección, en el caso de las mujeres, de perfiles dulces, de cuerpos sensuales y a la vez juveniles, de rostros dulces pero también de gran atractivo erótico. En el caso de los hombres se debería preferir cuerpos delgados, de apariencia fornida sin llegar a extremos, manifestar un énfasis en las cejas (lugar por excelencia de la manifestación de la masculinidad en el manga) y, por último, un mayor uso de líneas gruesas y rectas que dan la apariencia de agresividad y fuerza en el diseño masculino.




Imagen anime I"S Pure.

 

domingo, 14 de diciembre de 2008

Taller Bunka en enero de 2009



Bunka es un taller de investigación que se introduce en la cultura japonesa a  través del estudio de sus religiones. En esta versión se impartirán clases  de la religión Shinto, el Budismo y de las diferentes influencias extranjeras, como el Confucionismo, el Taoísmo y el Cristianismo, dando un especial énfasis a las dos primeras. El taller se dividirá en tres módulos, cada uno de un me. Al final se expondrá un tema a elección de lo aprendido y relacionado con la religión tratada. El taller, además, contará con apoyo audiovisual para cada tema tratado (Power Point, DVD, etc)



Inicio de clases: VIERNES 09 DE ENERO
Horario: VIERNES 19:00 A 21:00 HORAS
Valor del curso: $ 10.000.- (MENSUAL)
Relatora: Isabel Cabaña R.


Espero que asistan y disfruten de las religiones de Japón.


sábado, 13 de diciembre de 2008

La montaña donde se abandonaban los ancianos



El presente cuento corresponde a uno de los tantos relatos tradicionales japoneses. En esta oportunidad, el texto se centra en la lección de respetar a los mayores y, a la vez, saber aprovechar y agradecer la sabiduría que cada una de estas personas posee.




Monte Fuji, Katsushika Hokusai. 1837.


Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, una pequeña región montañosa dónde tenían la costumbre de abandonar a los ancianos al pie de un monte lejano. Creían que cuando se cumplían los sesenta años dejaban de ser útiles, por lo que no podían preocuparse más de ellos.



En una pequeña casa de un pueblecito perdido, había un campesino que acababa de cumplir los sesenta años. Durante todos estos años había cuidado la tierra, se había casado y había tenido un hijo. Después, había enviudado y su hijo también se casó, dándole dos preciosos nietos. A su hijo le dio mucha pena, pero no podía desobedecer las estrictas órdenes que le había dado su señor. Entonces, se acercó a su padre y le dijo:
- Padre, lo siento mucho, pero el señor de estas tierras nos ha ordenado que debemos llevar a la montaña todos los mayores de sesenta años.
- Tranquilo hijo, lo entiendo. Debes hacer lo que el señor diga -, contestó el anciano lleno de tristeza.

Así que el joven se cargó al viejo a la espalda, ya que a su padre ya le era difícil caminar por el bosque, e inició el viaje hacia las montañas. Mientras iban caminando, el joven se fijo que su padre dejaba caer pequeñas ramas que iba rompiendo. El joven creyó que quería marcar el camino para poder volver a casa, pero,  cuando le preguntó, el anciano le dijo:


- No lo estoy haciendo para mi, hijo. Vamos a un lugar lejano y escondido; sería un desastre que te desorientases y no pudieses volver. Así que he pensado que si iba dejando ramitas por el camino seguro que no te perderías. Al oír estas palabras el joven se emocionó con la generosidad de su padre. Pero continuó caminando porqué no podía desobedecer al señor de esas tierras.


Cuando finalmente llegaron al pie de la montaña, el hijo, con el corazón hecho pedazos, dejó allí a su padre. Para volver decidió utilizar otra ruta, pero se hacía de noche y no conseguía encontrar el camino de vuelta. Así que retrocedió sobre sus pasos y cuando llegó junto a su padre le rogó que le indicara por dónde tenía que ir. Se volvió a cargar a su padre a la espalda y, siguiendo las indicaciones del anciano, empezó a cruzar el valle por el que habían venido. Gracias a las ramitas rotas que el viejo había dejado por el camino, pudieron llegar a su casa. Toda la familia se puso muy contenta cuando vieron de nuevo al anciano. Entonces, el joven decidió esconderlo debajo los tablones del suelo de su cabaña para que nadie lo viese y no le obligasen a llevárselo otra vez.



El señor del país, que era bastante caprichoso, a veces pedía a sus súbditos que hiciesen cosas muy difíciles. Un día, reunió a todos los campesinos del pueblo y les dijo:
- Quiero que cada uno de vosotros me traiga una cuerda tejida con ceniza.


Todos los campesinos se quedaron muy preocupados. ¿Cómo podían tejer una cuerda con ceniza? ¡Era imposible! El joven campesino volvió a su casa y le pidió consejo a su padre, que continuaba escondido bajo los tablones.
- Mira -, le explicó el anciano-, lo que tienes que hacer es trenzar una cuerda apretando mucho los hilos. Luego debes quemarla hasta que solo queden cenizas.

El joven hizo lo que su padre le había aconsejado y llevó la cuerda de ceniza a su señor. Nadie más había conseguido cumplir con la difícil tarea. Así que el joven campesino recibió muchas felicitaciones y alabanzas de su señor.



Otro día, el señor volvió a convocar a los hombres de la aldea. Esta vez les ordenó a todos llevarle una concha atravesada por un hilo. El joven campesino se volvió a desesperar. ¡No sabía cómo se podía atravesar una concha! Así que, cuando llegó a casa, volvió a preguntar a su padre lo que debía hacer y éste le contestó:
- Coge una concha y orienta su punta hacia la luz- explicó el anciano-. Después coge un hilo y engánchale un grano de arroz. Entonces dale el grano de arroz a una hormiga y haz que camine sobre la superficie de la concha. Así conseguirás que el hilo pase de un lado al otro de la concha.


El hijo siguió las instrucciones de su padre y así pudo llevar la concha ante el señor de esas tierras. El señor se quedó muy impresionado:
- Estoy orgulloso de tener gente tan inteligente como tú en mis tierras. ¿Como es que eres tan sabio? - le preguntó el señor.


El joven decidió contestarle toda la verdad:
- Veréis señor, debo ser sincero. Yo debería haber abandonado a mi padre porqué ya era mayor, pero me dio pena y no lo hice. Las tareas que nos encomendó eran tan difíciles que solo se me ocurrió preguntar a él.  Mi padre  me explicó como debía hacerlo y yo  he traído los resultados.


Cuando el señor escuchó toda la historia, se quedó impresionado y se dio cuenta de la sabiduría de las personas mayores. Por eso se levantó y con estas palabras sentenció:
- Este campesino y su padre me han demostrado el valor de las personas mayores. Debemos tenerles respeto y por eso, a partir de ahora, ningún anciano deberá ser abandonado.

Y a partir de entonces les ancianos del pueblo continuaron viviendo con sus familias aunque cumplieran sesenta años, ayudándolos con la sabiduría que habían acumulado a lo largo de toda su vida.





Ancianos japoneses. Fotografía a la albúmina coloreada a mano. Obra de Kusakabe Kimbei. Yokohama, 1890 aprox.


Más cuentos del continente asiático en: Casa Asia


domingo, 7 de diciembre de 2008

El secreto de la vía del sable


Un joven fue un día donde un Maestro de Kenjutsu (剣術)¹ para ser un alumno. El maestro acepto y dijo: "A partir de hoy, tu irás cada día a cortar troncos en el bosque y a buscar el agua en el río". Y esto fue lo que el joven realizó. Después de tres años, se dirigió al maestro y dijo: "Yo he venido para aprender la esgrima y, hasta ahora,  ni siquiera he pasado la puerta del Dōjō (道場)²". "Muy bien, -le dijo el Gran Maestro-, pues hoy tu entrarás. Sígueme y, desde este momento, tu haces toda la marcha alrededor de la sala, pisando cuidadosamente el borde del tatami (畳)³, pero sin traspasarle jamás..."


El discípulo practicó el ejercicio durante un año, al fin del cual él se encolerizó hasta tal punto que se dirigió al Maestro y grito:  "Me voy, no he aprendido nada del arte que vine a aprender, así que me marcho..."


"No, -le dijo el Maestro- hoy voy a continuar enseñándote. Ven conmigo..."


El Maestro llevó al joven frente a una montaña, seguidamente al borde de un precipicio enorme. Un tronco de árbol estaba haciendo de puente sobre el vacío.


"Pues bien, pasa para el otro lado", dijo el Gran Maestro al discípulo, que estaba lleno de terror y pavor.


Mirando al abismo, lleno de miedo y de vértigo, el joven estaba paralizado. En ese momento llega un ciego, que tanteando con su caña, sin rechistar, se mete sobre el frágil pasaje y pasa tranquilamente. No fue preciso más para que el joven perdiera el miedo y a su vez pasará rápidamente al otro lado.


Su maestro la grita: "Tu dominaste el secreto de la esgrima: abandonar el ego, no temer a la muerte, ser indiferente a las circunstancias adversas. Cortando troncos, desarrollaste la musculatura, marchando con atención al borde del tatami perfeccionaste tu equilibrio, y mira, hoy tu comprendiste el secreto de la "vía". Creo que serás entre todos el más fuerte...


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1_ Recinto diseñado para entrenar artes marciales, o bien, un lugar para la meditación.


2_ Arte del combate con la espada. Su comienzos se remontan a la época de los samurais en el período feudal de Japón.


3_ Esteras originalmente de paja que se usan en las casas japonesas.



domingo, 30 de noviembre de 2008

Nihon Matsuri '08



Este 5 y 6 de diciembre, de 12:00 a 21:00 hrs en el patio de la Escuela de Artes y Oficios de la Usach, se realizará la versión 2008 del Nihon Matsuri. El festival contará este año con concursos, muestras de artes marciales, talleres, stand y charlas sobre Japón.


Organiza: Licenciatura en lingüística aplicada a la traducción inglés-japonés de la Universidad de Santiago.


Entrada Liberada.


Programa:


5 de diciembre.



12:00:  INAUGURACIÓN Escuela de Artes (Patio 1)
Discurso y Cocktail
12:50:  MÚSICA JAPONESA Escuela de Artes (Patio 1)
Toshiro Murata
14:00:  CHARLA ARQUITECTURA JAPONESA “TRES CIFRAS DEL ESPACIO
FUNDAMENTAL PARA LA SENSIBILIDAD” Sala 582 (Gimnasio)
Profesor Aldo Hidalgo H.
14:45_  CHARLA Religión Japonesa Sala 582 (Gimnasio)
Profesor Luis Díaz
15:30:  CHARLA Medicina Tradicional Jap. Sala 582 (Gimnasio)
Profesor Patricio Ogino - Terapéuta Shiatsu
16:15:  TALLER DE”IDIOMA JAPONÉS” Sala 582 (Gimnasio)
Joel Martínez Carrera de Traducción
17:00:  CEREMONIA DEL TÉ Escuela de Artes (Patio 1)
Profesora Junko Kuroda

6 de diciembre.

11:30:  KARATE (Gimnasio)
Mario Gonzalez Equipo USACH
12:15:  AIKIDO (Gimnasio)
Jules Guichou Equipo USACH
13:00:  KENJYUTSU (Gimnasio)
Patricio Pavez Instituto”NITTEN”
14:00:  MÚSICA JAPONESA Escuela de Artes(Patio 1)
Grupo “CHIPÓN”
14:45:  Taller de”IKEBANA” Casino de Patio 1
Profesora Irze Kuzjukevica
15:30:  MÚSICA JAPONESA INSTRUMENTAL Escuela de Artes (Patio 1)
Grupo “AKATOMBO”
16:30:  BAILE JAPONÉS Escuela de Artes (Patio 1)
Alumnos de Carrera deTraducción,USACH
17:00:  Concurso KARAOKE Escuela de Artes (Patio 1)

Más información en: http://www.nihonmatsuri.cl/

domingo, 23 de noviembre de 2008

Breves apuntes y antecedentes sobre el arte coreano contemporáneo.



Autor: Nam Kwan.  Título: "Jardín invernal". Óleo sobre tela, 60.5 X 72.7cm. 1966.


Corea vivió un siglo XX bastante agitado, tanto políticamente como en su esfera social. El país estaba siendo remecido por confrontaciones internas y extranjeras que censurarán la libertad de expresión, convirtiendo a Corea  en un país subsumido culturalmente. Por ello, el factor político, bélico y cultural jugarán un papel fundamental en la conciencia coreana del arte contemporáneo en dos aspectos: por un lado en determinar el lugar que estaba ocupando la producción coreana "moderna" de arte, y, segundo, más importante aún, dar cuenta de la crisis identitaria de las manifestaciones que en aquel entonces se constituían en el medio local. De las razones de la autoconciencia de la falta de tradición artística moderna, así como señalar una breve reseña de los dos primerps movimientos que intentó sentar las bases de la formación contemporánea del arte coreano, es el objetivo general que abordará el presente ensayo, antecedente de un futuro trabajo de más larga extensión.


El siglo XX en Corea queda determinado por dos hechos históricos potentes: la ocupación japonesa y la guerra de Corea. Respecto al primer punto, la ocupación japonesa, las consecuencias que ocasionará en el arte coreano son importantes. Una de ellas, y tal vez la principal, es dejar al país con una crisis identitaria respecto su tradición moderna del arte. Pues, ya a fines del siglo XIX Japón y China se habían abierto a las relaciones con occidente, por lo tanto, la circulación de influencias artísticas con los nuevos movimientos occidentales resultó interesante y provechoso para ambas culturas asiáticas, pero Corea aún permanecía en el anonimato. Y, cuando el país por fin vislumbraba una salida hacia el mundo de occidente, en 1910, sufre el dominio japonés, quedando filtrado, tanto económicamente como culturalmente, al país del sol naciente. Culturalmente Japón impondrá su sistema en Corea, aplicando en los estudiantes coreanos las enseñanzas niponas y el estudio de su historia. Económicamente, Corea será explotado en beneficio japonés, a costa de la hambruna de la mayor parte de la población coreana. Y, en el terreno que nos convoca, el arte, la influencia del arte moderno occidental que llegará a Corea será por medio de un filtro japonés, siendo una transferencia mediatizada por la economía de la representación nipona (es decir, su gusto estético). Este proceso no se verá interrumpido fuertemente por la Segunda Guerra Mundial, sino en su culminación. En efecto, el término de un período coreano subordinado a un concepto de arte moderno japonés coincide con el período de liberación de  la península y el nuevo proceso que se pone en marcha: los problemas internos que conducirán a la guerra de Corea.


Pero el problema principal no se haya en la liberación coreana de Japón, ni en la consiguiente guerra civil, motivada por las potencias ganadoras después del '45, sino en el proceso que está entre medio de ambos: el período de la autoconciencia. El período de post liberación coreana es inestable en el campo social: Japón abandonaba el sistema implementado, retirándose, mientras Corea tambaleaba sin un sustento estructural y regulativo de las capas sociales. En el arte, logran atisbarse las primeras luces de una conciencia de pérdida de bases artísticas. Esto llevó a que los artistas coreanos se dieron cuenta de la siguiente cuestión: Corea no poseía una tradición artística respecto al arte moderno; (en relación con movimientos occidentales);  debido a  que Japón era el filtro occidental que la península poseía, y al desaparecer el lazo que los mantenía con occidente se vieron flotando en una incertidumbre artística. Aquí comienza el gran paso del arte coreano contemporáneo: la autoconciencia. Esto conllevaba la autoreflexión en dos ámbitos; por un lado, la reflexión sobre el contexto social contingente con el consecuente rechazo a la guerra, y por otro, el pensarse como artista de Corea y lo que ello implicaba. Esto dio promovió a la conformación de grupos vanguardistas en Corea con el fin de crear una fractura con la tradición moderna japonizada del arte, ya anticuada y sin sentido para los jóvenes artistas de posguerra.


Con estos antecedentes surge el primer movimiento que vanguardista de Corea, el Art Informel. Este surgió a finales de la década de los '50 como una agrupación de artistas de post-guerra, fuertemente influenciados por el expresionismo francés. La razón se debe a la similitud de procesos sociales que vivía Europa y Corea, ambas finalizando etapas bélicas que tendrán un fuerte arraigo en el pensamiento artístico. Así lo expresa parte del manifiesto del Art Informel, leído en 1958: "debemos reafirmar la vida en este caos presente". La postura del grupo presentaba dos grandes raíces: por un lado, la búsqueda de la espiritualidad y la paz que tanto necesitaba la sociedad coreana, y por otro, sentar bases para la consolidación de una identidad artística coreana contemporánea.  El movimiento se disuelve alrededor de 1965, dando paso a un nuevo proceso: el Arte Restaurador y Expansionista. Lee Yil, crítico de arte y profesor de Historia del Arte en la Universidad Hong-ik, considera esta proceso crucial en la historia del arte coreano, pues, según sus palabras, constituiría un punto de inflexión estético y respecto a movimientos vanguardistas. Tras la saturación del Art Informel, los artistas coreanos volcaron su atención al arte de los objetos, cuyo referente fue Marcel Duchamp. Sin embargo, a diferencia de Francia, los artistas coreanos intentarán utilizar materiales no manufacturados, sobre todo en el campo de la escultura. El Movimiento Expansionista tuvo su primera aparición en 1968, en la exposición de los grupos Cero, Espacio y Tiempo. Respecto al término Restaurador, proviene de una de las bases fundamentales del movimiento American Post-Painterly Abstraction, un movimiento en oposición al expresionismo abstracto y la pintura en acción. En Corea se verá reflejado en obras de colores planos y cualidades lineales en sus formas.


De aquí, en adelante, los movimientos coreanos contemporáneos seguirán una línea de investigación visual que dará cuenta del intento de superar la hegemonía nipona implantada en el campo artístico. La línea a seguir por los artistas será, por un lado, innovar en procedimientos artísticos, como referencia desde occidente, pero adaptados a las necesidades coreanas, y por otro, buscar una identidad artística que sea coherente con la tradición histórica coreana antes de la ocupación japonesa.




Autor: Ha InDoo. Título:  "Espíritu ardiente".  Óleo sobre tela, 130.6 X 162cm.  1988.








domingo, 16 de noviembre de 2008

Introducción al manga: Orígenes históricos y algunos fundamentos estéticos.







En Japón existe un género similar a lo que en occidente denominados cómic o historieta. En el país nipón recibe el nombre de manga (漫画), término atribuido al pintor y grabador Katsushika Hokusai (江戸時代), quien vivió en el período Edo (江戸時代[1]), y fue uno de los artistas más destacados del género ukiyo-e (浮世絵)[2]. En aquella época, Hokusai utilizó la palabra manga para referirse a los dibujos humorísticos e informales, de índole satírico de su época. Sin embargo, hoy dicha palabra tiene una connotación diferente, remitiéndonos al al arte de narrar una historia combinando dibujos y textos, realizados a base de líneas y coloreados sólo con tinta china y tramas,[3]e inscritos en una secuencia temporal determinada.



La industria del manga, en el siglo XXI, ha llegado a su auge tanto en producción como masificación: cerca del 40% de todas las publicaciones de revistas y periódicos japoneses corresponden a este género. Miles de ejemplares se imprimen y distribuyen por todo el territorio nipón: desde publicaciones en periódicos sencillos, de tiraje diario, hasta revistas recopilatorias especializadas en papel de lujo, publicadas semanal o semestralmente. Decenas de temas diferentes constituyen los argumentos empleados en el manga, destinados para públicos de edades y sexos distintos: desde niños, escolares y adolescentes, hasta hombres y mujeres mayores. La razón de tan rápido crecimiento de la producción de este género, es debido a que el japonés ha considerado el manga como un arte representativo de su herencia artística, legado que pasaremos a revisar en este texto.


El presente ensayo tiene por objetivo señalar la relación entre el manga y el arte japonés a través de sus primeros antecedentes históricos y estéticos. En cuanto a los antecedentes estéticos, señalaré algunos que comparte tanto el manga y el arte japonés, en general. Respecto a los antecedentes históricos, abordaré la pintura Yamato-e (大和絵) y E-maki (絵巻), realizadas en la época Heian (平安時代). Por último, plantearé la relación entre el manga y el arte nipón en general, aplicando dos ideas de la representación en el manga: la forma realista y la deformidad emotiva; la primera deja en evidencia la influencia occidental, la segunda, la relación con el arte propiamente japonés.




Sabi, Wabi, shibumi:  una clave de la estética japonesa y el manga.



El desarrollo del arte[4] en Japón ha sido causa de un indeterminado número de factores que han ido moldeando el pensamiento artístico japonés y, por supuesto, también al manga. El gran concepto que recorre todas las manifestaciones artísticas del Japón, es el principio de interioridad. Este principio se manifiesta en la simplicidad de los diseños en las obras, así también en la imperfección en las mismas, con vistas a la participación activa del espectador y la compenetración del mismo con la obra. Es decir, el sentido de interioridad busca la incompletad de la obra artística, por medio de la simplicidad y la austeridad de las formas, con el fin que el espectador complete la incompletad con su propia imaginación. Este sentido de interioridad lo veremos de manifiesto en, prácticamente, toda la historia del arte nipón. Si bien hay también en algunas escuelas – por ejemplo algunas escuelas de cerámica – un principio de exterioridad, caracterizándose por lo ostentoso de sus figuras y detalles es, sin embargo, la minoría artística. Es quizás éste el tipo de estética japonesa con el cual nos relacionamos en occidente: lo detallístico y recargado de elementos. Un gran filósofo budista, Suzuki Daisetzu, nos expresa, a propósito de lo dicho, lo siguiente: “la belleza no está en la forma exterior, sino en el significado que expresa”.[5] Siguiendo la misma idea, Fernando García, filósofo español, orientalista y estudioso del arte japonés, toma tres conceptos pertenecientes a la estética japonesa y los desarrolla, considerándolos un pilar en el pensamiento artístico nipón. Estos conceptos, que paso a exponer en las líneas venideras son: sabi, wabi y shibumi.


El primer concepto, sabi ()[6], fue aplicado en el arte por el monje budista Zeami quien, siguiendo los principios del Zen, buscaba un desligamiento del mundo de los fenómenos hasta encontrar el estadio de mushin (無心), es decir, el nivel de la nada o el vacío absoluto. Fue en esta búsqueda espiritual que Zeami aplica el concepto de sabi, a la carencia absoluta de distinciones entre el objeto y el sujeto. Implica, por lo tanto, una renuncia de la belleza sensible en vistas a experimentar el sentimiento que suscita estar en medio de la soledad. Precisamente en este abandono de las formalidades de la belleza sensible –sin que con esto se empobrezcan en lo más mínimo las representaciones- Zeami encuentra una belleza esencial, en la cual todas las formas de que nos hemos despojado se encuentran de muchas maneras ennoblecidas.


Otro concepto relacionado muy íntimamente con sabi, es la idea de wabi (). Sabi tiene más relación con el sujeto: cómo éste se relaciona con las cosas y los fenómenos naturales. Wabi es su consecuencia directa, un estado de la vida, una forma de existencia del sujeto y una manera de desenvolverse en esta realidad fenoménica. La palabra wabi expresa la idea de pobreza, un desligamiento de los bienes materiales y una evocación a la simplicidad. Busca despojar a la belleza de toda apariencia ficticia, que nos imposibilita para relacionarnos con lo esencial. Es un desesperado y casi melancólico viaje hacia una belleza cruda: bruta y pura, libre de cualquier adorno que engañe a nuestros ojos. Wabi (en el fondo de su significación) es honestidad y sinceridad con uno mismo. Un monje budista llamado Shuko (1422 -1502) observó en Awataguchi Zempo una realización ejemplificadora del wabi: “un hombre que podría gozar durante toda su vida hirviendo y preparando agua para su té en el mismo recipiente: un hombre de corazón puro”[7]. Wabi se opone a todo lo que entendemos por barroquismo que, dicho sea de paso, nunca tuvo mayor penetración en el arte nipón, decayendo a los pocos años de su llegada[8].


El último concepto, y que engloba de manera aceptable la estética japonesa, reside en el nombre de Shibumi (渋味), o en su forma adjetivada: shibui. Este concepto vendría siendo la realización práctica del sabi y el wabi, los cuales están integrados dentro del shibui. Este último concepto se aplica a una obra artística que es familiar al sujeto, es decir, una obra que se inscribe en la cotidianeidad. Por ejemplo, los vasos para realizar la ceremonia del té, en la medida que son obras artísticas, en cuanto elaboración bajo una escuela y procedimientos acordes a ella, y a la vez son puestos en la vida cotidiana del espectador. De ello derivamos que shibui evoca a una obra que es sencilla (en estructura y composición), simple (en cuanto diseño y ornamentación) y cercana (en la medida que se instala en la vida diaria). Yanagi Soetsu (柳宗悦), un tratadista de estética del siglo XX, se pregunta al respecto: “¿Escogieron, acaso, los maestros de la Antigüedad objetos especialmente bellos para su uso, entre aquellas obras que fueron hechas con el único fin de mostrar su belleza?”[9]. La respuesta es no. Siempre se ha preferido una obra que sea familiar y cotidiana para todos, una obra de belleza cercana, en ningún caso ideal, con la cual nos relacionaremos en esta vida transitoria, cada día, cada momento. La belleza que buscan los japoneses se encuentra sólo en la privación de la misma, en el despojamiento de lo decorativo. Aquí, en la relación práctica de la estética japonesa, el arte se une con la vida; pasa a ser una parte de ella, una parte del vivir diario y una parte de aquello que es familiar a nuestros ojos.



Primeros antecedentes del Manga.




Los antecedentes del manga se remontarían al período Heian (794-1185), época en que se originan la pintura yamato-e (大和絵[10]) y e-maki (絵巻). Ambas son las primeras manifestaciones propias de arte en Japón, estableciendo una diferencia notable con el arte chino que venía influenciando todas las expresiones artísticas hasta ese entonces. El surgimiento de estos estilos nipones –ya propiamente dicho- se sitúa en un período de estabilidad económica, en el cual la aristocracia tuvo la tranquilidad suficiente para dedicarse al cultivo de las artes y la educación. Se le denominó pintura yamato-e a todas las escuelas que expresaban por medio de la pintura motivos o temas japoneses. La mayor parte de estos artistas se inspiraban en la ciudad de Kyoto para realizar sus obras, ciudad que es una vertiente inagotable de belleza debido a sus frondosos bosques y paisajes exteriores, elementos naturales propios y característicos de Japón. Esta inspiración en Kyoto (京都) produjo que los trabajos de estos artistas se caracterizaran fundamentalmente por el gran colorido e inmensa emotividad que expresaban, los cuales adornaban los interiores de templos y palacios. En la pintura yamato-e se pueden diferenciar cuatro tipos de representaciones, según los más entendidos en la materia: las inspiradas en paisajes japoneses, las que plasman los trabajos del año, aquellas atraídas por la literatura nipona, y por último, las que tenían motivos relacionados con las estaciones del año. La más importante escuela yamato-e era la denominada Tosa (土佐); poseedora de un estilo que mezcla la estilización de las figuras con la síntesis de las formas. A esta escuela se le atribuyen cuatro rollos monocromos llamados Chojugiga (鳥獣戯画), los cuales serían el primer antecedente del manga moderno. Los Chojugiga presentan a una serie de animales con características antropomórficas realizando actividades humanas. Las formas de los animales son perfiladas con suavidad y refinamiento: líneas simples dan forma a sus cuerpos. En las partes donde se ejerce presión, ya sea por una articulación de los miembros o simplemente por la textura del cuerpo representado, la línea se vuelve gruesa y cargada; sin tras esto perder ni una sola gota de la fluidez y soltura del movimiento de estos seres mágicos. El ambiente presentado en el que están inmersos estas figuras es vano, amplio y abierto; dejan los cuerpos una atmósfera de independencia y libertad en la economización de recursos: aquí hay una belleza en lo simple, lo simbólico, lo poco ornamentado y carente de detalles, es decir, en la sobriedad. En los Chojugiga, cada figura es incompleta, en el sentido que siempre nos evoca a algo más, algo que está más allá de lo representado y que, por lo tanto, en la obra sólo se encuentra iniciado. Así, el artista nos da la responsabilidad de terminar la obra con nuestra imaginación.





Por otro lado, los e-maki eran representaciones artísticas de cuentos legendarios o relatos que combinaban dibujos con textos. Estas narraciones eran colocadas en forma de pergaminos, teniendo el lector una forma secuencial y única de leer el contenido. Fue en este tipo de representación que se origina el silabario propio japonés, el Kana. Este silabario le permitía al nipón expresar de mejor forma sus emociones, sentimientos y percepciones. Uno de los mayores exponentes de los e-maki son los Cuentos de Genji (Genji Monogatari), realizados alrededor de 1330 y atribuidos a la escritora Shikibu Murasaki. Los personajes –seres humanos- que aparecen en este pergamino mantienen la simplicidad y estilización de sus formas al igual que en la pintura Yamato-e, pero pierden parte de la fluidez de sus cuerpos, notándose más rígidos. Es la representación del príncipe Genji, abarcando su vida amorosa, su papel imperial y la vida de sus hijos tras su muerte. En este pergamino, las figuras adquieren una nueva cualidad: expresan sentimientos en sus caras, en la forma de la serenidad y dignidad de rostros inmutables y planos. Estas figuras humanas muestran sus estados de ánimo a través de sus posturas; sus actividades reflejan el mundo imperial y de la corte. El aumento –aunque cuidadoso de no caer en la exageración- de detalles en los ropajes, escenarios ornamentados, los quehaceres cotidianos y la atmósfera de la alta nobleza en la representación, nos deja menos a la imaginación.





Vigencia del shibumi en el manga actual.



Hasta el momento hemos señalado tres elementos fundamentales de la estética nipona, a saber, sabi, wabi y shibumi, los cuales se han mantenido prácticamente a lo largo de toda su historia. Esto en teoría, pues estudiosos del arte nipón pueden establecer una permanencia del sentido de interioridad en su historia, pero el panorama se complica en los últimos años: la influencia del comic norteamericano en el período de post guerra ha provocado una mezcla de dos maneras diferentes de representación en el manga. Estas dos perspectivas de representación, curiosamente, no se han unificado en un estilo único, sino que se mantienen diferenciadas en cada manga. La superioridad de alguna dependerá exclusivamente del artista. Estas dos maneras de plantear las representaciones en el manga son: la deformidad emotiva y la forma realista.


Conviene definir a qué me refiero con forma realista y deforma emotiva. Por forma realista me refiero a la traducción o la imitación más semejante de las formas sensibles de los modelos. Este sentido de representación es propio de la visión occidental, a saber, la perspectiva y las proporciones heredaras de la tradición. En este aspecto se excluye cualquier manifestación de sentimientos que pudiese expulsar la forma representada. Con esto no quiero decir que este tipo de representaciones no pudiese despertar un sentimiento en nosotros, sólo que el objeto de por sí no es alterado en su forma y estructura para presentar una emoción. Por ejemplo, la representación de espacios arquitectónicos, donde se pone de manifiesto la influencia occidental, es decir, la perspectiva lineal.


Ahora bien, respecto a la definición de deformidad emotiva, primero explicaré el primer término. Por deformidad entiendo un desligamiento relativo a las proporciones y estructuras occidentales para los cuerpos, a saber, cánones de proporción y perspectiva lineal. Es una alteración de la manera habitual de representarnos los objetos que observamos, y en ello, hay una novedad y particularidad: la infinita permutación de las formas en sus innumerables alteraciones de proporciones, que en ello hay siempre una creación eterna. Por ejemplo, los ojos de los personajes femeninos, diseñados de tamaños y formas muy variadas; casi ninguno de ellos responde a una proporción asignada por la tradición, sin mencionar que constantemente se están creando nuevas de representarlos. La deformidad, a la cual me estoy refiriendo, tiene una finalidad por la que existe: la emotividad. La finalidad de la deformación de los cuerpos que se representan en los mangas está dada por una función emotiva, en vistas a la representación de ánimos a través del cuerpo. Una forma sólo será alterada en la medida que tenga que expresar un sentimiento o un estado de ánimo, así, entre más evidencie un objeto -desde una figura humana hasta objetos inertes- sus sentimientos, más deforme será su cuerpo en comparación a las proporciones tradicionales.


La forma realista se observa en el manga casi siempre como un complemento de la deformación emotiva. La primera la vamos a encontrar en el espacio que envuelven a los personajes: en la arquitectura, en la naturaleza, en los objetos con los cuales se ven enfrentados los personajes y sobre los cuales su persona no inyecta parte de su ser sensible y emotivo. Una forma realista en extremo, representada en el manga será una representación barroca, desbordada en detalles y en donde la deformidad emotiva se reducirá a su mínima expresión. En la deformidad emotiva es donde se guarece el shibumi. En ella es donde se encuentra el espíritu que ha heredado de sus antecesores y concentra el corazón del arte japonés. En la deformidad el shibui desmantela cualquier tipo de adorno y exceso de las figuras; las hace simples, frágiles y cercanas. El shibumi pone en el manga lo simple, y estilizado: su sello de reconocimiento será la emotividad que expulse desde su propia estructura la figura. La deformidad emotiva en exceso provocará un desmoronamiento de la figura, se simplifica a los trazos más elementales, sin embargo, en la misma medida se acerca más a la estética japonesa y a sus antecesores históricos. Entre más se muestre el shibui, más cercana es la relación con el arte japonés.


Por lo tanto, el lazo que establece la unión entre el arte japonés y el manga es doble: una relación histórica y una relación estética. En ambas la influencia occidental ha ido contaminando la herencia tradicional nipona, sin embargo, estéticamente los principios del arte de Japón aún se encuentran, en cierta medida, en el manga. Hoy este arte se encuentra en una tensión entre sus raíces milenarias y lo occidental, donde la última palabra la tiene el artista: continúa usando el shibumi como el pilar de sus representaciones o utiliza la perspectiva artística del comic estadounidense. Los resultados de seguro no se harán esperar: será una obra de belleza simple, económica de recursos y emotiva o, resultará una obra recargada de detalles y ostentosa en diseños.














[1] Período de la Historia japonesa que abarca desde el año 1603 hasta el 1868.





[2] Estampa japonesa hecha mediante la técnica de la xilografía entre los siglos XVII y XX.





[3] Las tramas son hojas de color blanco, negro y gris, que representan diferentes texturas que el artista utiliza para colorear





[4] Aquí entiendo no sólo las manifestaciones artísticas que se han originado a lo largo del tiempo en Japón, sino, también, la conformación de una estética propia.





[5] García Gutiérrez, Fernando. “Summa Arts, el arte del Japón.” Editorial Espasa-Calpe. Madrid, España 1967.Pág. 22.





[6] Sabi literalmente significa solitario, triste o reservado.





[7] Ibíd., Pág. 24.





[8] El barroco llegó esporádicamente a Japón desde China y Portugal, pero no tuvo mayor desarrollo, debido a que no se ajustaba al gusto japonés.





[9]Ibíd., pág. 26.





[10] Significa, literalmente, “pintura japonesa”.




miércoles, 12 de noviembre de 2008

Haikus anónimos.



Michinaga Fujiwara (藤原 道長)


La época Heian (平安時代, Heian), bajo la hegemonía de la familia Fujiwara (藤原氏), fue el esplendor de las artes en Japón. Dentro de la gama artística del pueblo nipón, se da un énfasis a la literatura y la poesía, cultivadas principalmente por la nobleza. En aquellos tiempos, Michinaga Fujiwara (藤原 道長) mandó a redactar una compilación de poemas anónimos en un libro, publicado en 905, considerándose la primera antología imperial de Japón. Esta colección de escritos tiene por nombre Kokinshu.



Si hay agua quieta


Si hay agua quieta


en el corazón mismo


del remolino,


¿por qué en tí, torbellino,


no puedo dormir nunca?



Perdí mi rumbo...


Perdí mi rumbo,


los llanos del otoño


fueron mi casa.


Insecto de la espera


taladrando el espacio.



¿ El mundo?...


¿El mundo


siempre fue así


o ahora


se ha vuelto


sólo por mí triste?



Amor


¿Quién, pues, ha dado


el primero su nombre


al Amor?


Mucho más Agonía


hubiera servido.





martes, 11 de noviembre de 2008

TERCERA VERSIÓN FIESTA DE LOS IDIOMAS

Por tercera vez consecutiva, los principales Institutos Culturales de Santiago y el Café Literario de Providencia se unen para celebrar la Tercera Fiesta de los Idiomas, un encuentro multicultural que propone un espacio de diálogo e interacción entre la comunidad chilena y los Institutos Culturales internacionales presentes en Santiago. Conciertos, espectáculos de baile, Lecturas,  clases express de idiomas,  degustaciones gastronómicas y stands informativos  son algunas de las actividades que el público asistente podrá disfrutar de manera gratuita.


Organizan: Café Literario de Providencia en conjunto con el Centro de Estudios Brasileros, Goethe Institut, Instituto Camoes, Instituto Chileno Británico de Cultura, Instituto Chileno-Chino de Cultura, Instituto Chileno Francés, Instituto Cultural Chileno Japonés y el Instituto Italiano Di Cultura Fecha: Sábado 22 de noviembre de 11:00 a 21:00 hrs. Lugar: Café Literario de Providencia (Av. Providencia 410, Parque Balmaceda, Metro Salvador) Fono: 274 06 02 Entrada liberada